
UN COLCHÓN TRAS EL TELÓN
El público te mira desde las butacas,
tu sangre se excita, se emborracha,
una gota de sudor recorre tu espalda.
Las luces te ciegan,
te protegen de las miradas.
Te hablan, pero tú no escuchas,
las palabras y el eco resuenan
en tu alocada cabeza hueca.
Tu mente percibe ilusiones y vuela
tu imaginación como una histérica cometa.
Al bajar el telón
otro acto más
los aplausos resuenan
como vuelos de palomas,
hasta que otra vez
se vuelva a alzar el telón.
En el centro del escenario
una mesa, un sillón.
En el "medio cajón"
soy el torpe colchón
que aguarda que los cuerpos
se abracen en el centro
de su corazón.
Pero no me preocupa
ser el triste colchón,
aunque no sea protagonista
soy parte del atrezzo,
también soy actor.
Si tu sangre se excita,
mis muelles se pirran
de pensar que esa gente que me ve
siente ganas de ser tú la que con
el chico se tumba en el colchón.
(8-2-98)
El público te mira desde las butacas,
tu sangre se excita, se emborracha,
una gota de sudor recorre tu espalda.
Las luces te ciegan,
te protegen de las miradas.
Te hablan, pero tú no escuchas,
las palabras y el eco resuenan
en tu alocada cabeza hueca.
Tu mente percibe ilusiones y vuela
tu imaginación como una histérica cometa.
Al bajar el telón
otro acto más
los aplausos resuenan
como vuelos de palomas,
hasta que otra vez
se vuelva a alzar el telón.
En el centro del escenario
una mesa, un sillón.
En el "medio cajón"
soy el torpe colchón
que aguarda que los cuerpos
se abracen en el centro
de su corazón.
Pero no me preocupa
ser el triste colchón,
aunque no sea protagonista
soy parte del atrezzo,
también soy actor.
Si tu sangre se excita,
mis muelles se pirran
de pensar que esa gente que me ve
siente ganas de ser tú la que con
el chico se tumba en el colchón.
(8-2-98)
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